
Ambientada en una comunidad musulmana devota, el cortometraje sigue a líder religioso de un pequeño pueblo que se enfrenta a un profundo análisis moral cuando un hombre trans busca orientación y pertenencia.
WITNESS explora las tensiones entre la fe, la identidad y la compasión. Con su poética contención y profundidad. Tuvimos la oportunidad de platicar con los directores Radha Mehta y Saif Jaan.

En todo buen film, el guión es la columna vertebral. ¿Cómo se construyó en Witness?
La historia la empecé a escribir tras la boda de mi hermana en Estados Unidos, además en ese momento estaba pasando por un momento doloroso. Para mí fue un proceso muy catártico. Mudarme a este país ha sido un reto y me ha costado sentirme como en casa. He estado buscando mezquitas en las cuales pueda conectar personas con las que comer, celebrar, reír… pero ha sido complicado siendo una persona trans abiertamente – nos contó Saif Jaan.
¿En dónde se grabó el cortometraje y cómo fue el desarrollo de la producción?
Bueno, firmamos un acuerdo en donde no podemos revelar en dónde se grabó el cortometraje debido al contexto de la historia, muchos lugares nos rechazaron. Este lugar era hermoso y el imam (líder religioso) era una persona sumamente abierta al guión y dijo que definitivamente una historia así debería de llevarse a cabo.
El cortometraje nos tomó 3 días en grabarlo y tuvimos un crew de entre 20 y 30 personas – nos contó Radha Mehta.

En un cortometraje en el que la temática no es sencilla y menos estando en un país extrajero ¿Cuáles fueron los desafíos más grandes a los que se enfrentaron?
Para mí fue el lograr encontrar una mezquita en la que pudieramos grabar ya que estos lugares son tan hermosos que hubiera sido mucho muy complicado recrear un lugar así – confesó Radha.
Para mí hubieron muchos retos porque era la primera vez que estaba en la producción de un film y más en uno que yo mismo escribí. Justo antes de grabar empezó en genocidio en Gaza y me sentí aflijido por la situación de la comunidad musulmana. No estaba seguro en que era el momento indicado para grabar pero alguien del equipo me hizo entrar a razón que ese era el momento correcto. Aprendí que aunque la situación es horrible, uno tiene que compartir su dolor – dijo Saif Jaan.

Sin revelar mucho del final, podemos percibir que hay una esperanza en temas de aceptación. ¿Creen que en la vida real esto está pasando?
No lo sé pero mientras más pasa el tiempo me doy cuenta de que la gente está más abierta a sentir incomodidad con este tipo de temas. Sin embargo, siento que la gente también lo dice de boca para afuera, no todos pero mucha gente busca quedar bien socialmente y no solamente en la comunidad musulmana, sino en general en el mundo.
Hace mucho falta trabajar en la empatía, inclusividad. Debemos preguntarnos por qué hay tanta gente sufriendo, por qué la gente sigue sintiendose que no pertenecen – dijo Saif Jaan.
Precisamente aunque este film se centre en el contexto musulman creo que puede aplicar con muchas otras religiones en el mundo.
Completamente. Hablando con alguien de nuestro equipo nos confesó que él había experimentado lo mismo pero en el cristianismo. Eso significa que mucha gente se puede identificar con nuestro cortometraje. Comparto el enojo de Saif por todo lo que está pasando pero a la vez creo que hay algo de esperanza, como por ejemplo el Imam que conocimos y creyó en nuestra historia. La esperanza es lo que nos ayuda a ser mejores – Concluyó Radha Mehta.






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